|
Elvio Romero
Paraguay
Intermedio
Nada de amor ahora, mi amor; nada que no sea escuchar ese aullido en la noche, el terror increíble de ese aullido.
Los perros se han soltado de nuevo como ayer, como siempre, y un tiro de fusil rompe las sombras.
Nada de amor, mi amor, por esta noche.
La pared otra vez se ha teñido de sangre.
|